Ella es la chica,
tómala,
es tuya.
No le hagas daño,
pero no
la trates como a una princesa,
a ella no le gusta.
Te voy a aconsejar:
Obsérvala de pies a cabeza,
desnúdala con la mirada,
cada
rincón,
que no se te vaya ni el más mínimo detalle,
ella se va a dar
cuenta.
Acércate a su cuello
y sienta su
aroma,
ojalá se te grabe por siempre,
es único de ella.
Mírala de nuevo
y recuerda el color de su ropa.
Si la quieres llevar a la cama
que sea lento.
No seas muy brusco,
puede que ella se
asuste
y no le vas a gustar.
Sea tierno y cariñoso,
pero no muy delicado
le vas a parecer aburrido.
Agárrala con fuerza,
demuéstrale que le perteneces,
pero no lo trates como a un objeto.
Acaríciele el cuerpo,
como si fuera un altar.
Toma sus labios y bésalos,
con piedad, lento.
Disfruta de
los movimientos de su lengua,
del ritmo de su respiración.
Háblale con besos
y
por medio de ellos
dile todo lo que quieras.
Recorre con tu lengua
cada centímetro
de su lienzo
y pinta con ella
la mejor de tus obras.
Haz que te desee
sin decir ni una sola palabra,
que se
vuelva orgásmica
y que solo tú
la puedas ver vibrar.